Han pasado casi dos semanas, y por fin he sido capaz de escribir la crónica del que me supuso un reto importante en mi trayectoria deportiva como triatleta. Soy de las que piensa que la vida ha de ser un aprendizaje constante, y sin duda, esta prueba me dio una enorme lección: para hacer algo, primero has de creértelo.

Estas cosas hay que vivirlas y como además me gusta compartirlo con vosotros, aquí os dejo un sinfín de imágenes y un vídeo emocionante que resumen lo que fue mi Ironman 70.3 de Lanzarote. Espero que sea cual sea vuestro reto, pueda inspiraros de alguna manera.:-)

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Quizá resulte pretencioso si os digo que, hagamos lo que hagamos, tenemos que hacerlo desde una perspectiva diferente a la que solemos adoptar, algo así como una mentalidad ganadora. ( la bonita teoría)

El último libro que estoy leyendo del doctor Jim Afremov se titula, “ The Champion´s Mind”, y uno de los aspectos que trata en profundidad, independiente del tipo de deportista que seamos ( en nuestro caso, la mayoría amateurs que nos apasiona lo que hacemos), es que hay que desarrollar una mentalidad fuerte, de buscar nuestro éxito personal. Será lo que nos aporte confianza y seguridad para poder dar lo mejor de nosotros en cada prueba que participemos y en nuestra vida diaria.

Es verdad que nos preguntamos, o más bien, tendemos a pensar que eso tiene cabida sólo para los profesionales que luchan por subir al podio. Pues, creo que nos equivocamos.

A lo largo de este año, he sido capaz de creérmelo, de adoptar esa mentalidad y luchar de principio a fin en mis pruebas, y uso este posesivo porque cada carrera es una competición conmigo misma.Debemos buscar el ser un poquito mejores de lo que fuimos ayer.

El Ironman 70.3 Lanzarote no estaba en mi calendario de pruebas este año, pero como Jose había preparado a un pequeño grupo para la misma y él corría, me animó a hacerlo. Para convencerme, me dijo que si lo hacía bien quizá podíamos luchar por conseguir un “slot” ( acceso directo, como la “ Green Card” del triatlón, para el Campeonato del Mundo de Ironman70.3 de 2017.

Quería pensar que podía ser posible, pero dejé a mis instintos que fuesen hipnotizados por la incredulidad. Vamos que, ni de broma llegué  a creer que eso fuese posible.

 

Ir a una prueba sin haber hecho bien los deberes es como jugar a la ruleta rusa, por lo que los nervios e inseguridades se acrecientan aún más los días previos. Era consciente de que no había podido llevar un plan de entrenamientos adecuado, porque el mes de Agosto, así como el comienzo de Septiembre, además de mucho trabajo, mi prioridad estaba en otro proyecto. Es así, y era plenamente consciente. Las cosas como son, no voy a mentir a nadie, y menos a mí misma a estas alturas.

Eso no quita que pasase la semana previa con un estado de nervios, ansiedad, y otras dolencias propias, además de las innumerables visitas al cuarto de baño… Hacía tiempo no sentía tantos nervios. ¿La causa?: no me sentía tan bien preparada como debiera.

Esta vez me preocupaba en exceso el segmento de natación, la salida conjunta de los casi 700 triatletas..y pensaba en la angustia sufrida en el Triatlón de Vitoria hace unos meses.

Viajamos el mismo jueves por la tarde, porque tenía que dar una clase en el gimnasio por la mañana. Llegamos con tiempo para ir al Club La Santa, donde se ubicaba el centro neurálgico de la prueba.

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( así de contenta estaba el día de la llegada)

Recogimos nuestras bicis, que habíamos enviado a través de una empresa de transportes. Sobre las 9:30 cenamos con el resto del grupo en un lugar acogedor de comida italiana, regentado por una mujer adorable y con una carta muy competa y con comida exquisita.

Viernes: buen descanso, desayuno completo y muy tranquilo y una pequeña salida en bici para poder probar que todo estuviese bien y mover las piernas.

Primer susto: el viento que soplaba no era normal; racheado, de lado, imposible acoplarse e imposible llevar una velocidad decente. 14 km en 40 minutos. WTF??? Y parecía que la cosa no iba a mejorar al día siguiente. ¿Qué bien todo no?

Antes de ir a comer con unos amigos que conocían bien la isla, fuimos a comprar algunas cositas extras de “por si acaso”, tales como geles, barritas energética, y alguna cosita más. Pese a que siempre llevamos de todo.

Por la tarde, de nuevo en el complejo de La Santa: recogida de dorsales, reunión técnica y dejar todo en boxes ya preparado para la prueba al día siguiente.

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La noche anterior, José y yo ya habíamos preparado minuciosamente los materiales y cosas de cada uno de los segmentos.

Cena prontito, como siempre, una pechuga de pollo a la brasa con un poquito de pasta con aceite.

Nos fuimos pronto a la cama para descansar lo máximo posible. Descansamos.

La salida del total de los grupos de edad era a las 8:05 am, después de los profesionales.

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Antes de la salida, esos momentos, cuando el sol aún no ha aparecido son realmente intensos. Entonces sí llevo música para aislarme un poco de todo; terminas de colocar los bidones en la bici, hinchar las ruedas, calentar, colocarte el neopreno y desear que den la salida porque no puedes más.

Sólo quería que aquello empezase cuanto antes para que desaparecieran los nervios.

Sonó la bocina y ale, sálvese quien pueda. No fue demasiado angustiosa, más limpia que otras veces. Bueno, corrijo, el agua estaba estancada y aquello era bastante asquerosito, fango del bueno.Auqnue es cierto que una vez metida en faena te da igual.

Me coloqué a un ladito, en las primeras filas e intenté nadar un poco más rápido hasta la primera boya para abrir un poquito de hueco hasta coger mi ritmo.

Bien. Nadé más o menos tranquila, aunque con algún golpe de vez en cuando.

La transición era larga, pero pasitos cortos evitando acelerar aún más las pulsaciones. Llegué a boxes, cogí mi bolsa azul y a vestirse: zapas, casco, dorsal, top largo y al final, dejé los manguitos…presumía no iba  a necesitarlos.

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( véanse los restos de fango a modo de bigote, agua muy sucia)

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( disfrutando, y con ganas de empezar el segmento de bici)

Por fin en la bici. Siempre es lo que más disfruto. Sabía que el viento iba a estar muy presente, pero contra Eolo no puedes más que dejarte ir, no pelear contra él como me dice Jose.

Los primeros 5 km son de subidita hasta llegar a Soo, donde se situaba el primer avituallamiento. Luego iríamos con un fuerte viento lateral hacia Famara, Teguise. Sin prisa, no porque no la tuviera sino porque, era imposible ir más rápido. Miraba de reojo a los que pasaban o pasaba y todos llevábamos en muchos tramos el plato pequeño.

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( 5 km de subida, así pa´empezar a calentar bien )

Como ya había estado en la isla, y había pedaleado muchas partes del recorrido, eso me hacía estar más tranquila. La verdad es que el tramo de bici fue muy bonito y me lo pasé en grande. Cuando veáis el vídeo entenderéis la maravilla de este deporte.

Disfruté muchísimo en cualquier caso. No paré de hidratarme, de seguir el plan de nutrición en carrera. Al final de la subida a Tabayesco, primer avituallamiento y aquí sí cogí un plátano. (Así metía algo natural al cuerpo).

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( Así subí todo el puerto, con el plátano de aquella manera 🙂 )

Creo que los 10 kms aproximadamente de la subida a Haría, fueron los más tranquilos de todo el recorrido. No hacía viento, fui tranquila, y las vistas son espectaculares. Ya en las últimas curvas, alcancé a un chico majísimo, y nos fuimos dando ánimos prácticamente durante los 35 kms. restantes. Se llamaba Toni, era su primer Medio Ironman, y la verdad que me dio mucha energía para continuar con fuerzas.

Desde allí se inicia una bajada con alguna curva peligrosa y de herradura por Haría ( en el Ironman lo hacen al revés y suben por ahí). Bajé sin miedo e intenté acoplarme en los tramos que podía, se alcanzaba mucha velocidad. ( Hasta que vi una ambulancia y a un triatleta tirado en el suelo, me asusté un poco).

Tenía que aprovechar ese tramo para poder mejorar los ritmos y las sensaciones. Me encontraba bien.

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Llegamos hasta Teguise, esta vez toca bajarlo, y de nuevo un fortísimo viento lateral que me movía la bici, pero estaba concentrada. Al llegar  al punto en el que teníamos que girar a la derecha de vuelta a Famara, la cosa cambió radicalmente

De pronto, un golpe de viento frontal que en cuestión de segundos me hizo bajar de nuevo el plato para poder al menos, llevar una cadencia decente. Aquello era una broma de mal gusto. Lo que podía ser un buen tramo para poder llevar buen ritmo, se convirtió en una batalla interna para no desgastar las piernas.

De nuevo, veo al chico que me había animado en el puerto, y nos vamos cruzando en tramos y animando.

No quedaban demasiados kilómetros y eso me empujaba a pedalear con ganas. Pasado el pueblo de Soo, de nuevo con el viento golpeando de lado, ya solo quedaban 5 kilómetros, y a correr. Allí empezaría para mí realmente la prueba.

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( a escasos metros de entrar en la transición, Gracias Tony por enviarme la foto )

Como véis en las fotos,disfruté infinitamente el segmento de ciclismo. Los paisajes áridos de tierra volcánica, el aire, los pensamientos bonitos, las buenas sensaciones.

Transición rápida. Las piernas pesaban un poquito pero enseguida cogí ritmo. Miré el reloj por primera vez, y veo que iba a 4:35…” ¿Dónde vas Isa?, desacelera que si no vas a explosionar”. Y eso hice.

La carrera a pie consistía en tres vueltas a un circuito de 3´5 km de subida tendida hacia el pueblo de la Santa, con un pequeño tramo de bajada a la costa donde estaba el punto de giro y vuelta. La subida era pestosa, pero confiaba en poder recuperar ritmos en la bajada. Pero no fue así. El fuerte viento nos venía de frente en todo el tramo, aquí también nos acompañó Eolo con toda su energía.

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( Tener viento en contra en la bajada no me hacía mucha gracia )

Había estado corriendo bastante bien en los entrenamientos, consiguiendo mantener buenos ritmos, sensaciones, y una mente muy fuerte. Las series largas son demasiado intensas a nivel mental, y había conseguido vencer muchos miedos y malos pensamientos. Estaba feliz por cómo habían ido los entrenamientos de carrera, y sobre todo los ritmos.

Pero esta vez, no fui capaz de saber gestionar bien mi carrera. Ya en el kilómetro 2 aproximadamente, empecé a perder la concentración, estaba distraída y no encontraba un ritmo en el que ir cómoda. Al poco, empecé a pararme en muchos de los avituallamientos, bueno, a pasarlos caminando. ( Eso ya me hizo sentirme aún peor).

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( 1ª vuelta hecha, comienzo de la 2ª)

Por suerte, como te vas cruzando con todos los atletas, recibí gestos de ánimo de mi amiga Judith Corachán ( quedó 3ª), de Antonio ( @chiquitrainer) que hizo una carrera espectacular. Pero esta vez estaba como ausente, fuera de la carrera. Intentaba concentrarme, pero era incapaz de mantenerme fuerte de manera continua. Sólo quería acabar.

La segunda vuelta fue la peor, seguía perdiendo tiempo, descentrada, y siendo consciente de que la media maratón la estaba corriendo mal.

Al entrar de nuevo en el estadio y recibir la última pulsera indicativa de que solo quedaba una única vuelta, me dio algo de fuerzas. Esta vez, aunque fueron los 7 kilómetros más largos de la historia, sabía que ya estaba cerca y que, pese a que los 14 km anteriores no había estado presente, estos últimos se merecían más atención. No había ido hasta allí para sufrir de mala manera, así que a correr.

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Recuperé la concentración, si bien los ritmos no mejoraron sustancialmente y eso me daba mucha rabia. Estaba librando una batalla interna en un momento y lugar inoportunos. Eso siempre hay que dejarlo para después. ( sólo me venían a la cabezas esas buenas sesiones de carrera larga a 4:30-4:40, y sin embargo, no corría por debajo de 5:25…me estaba poniendo enferma yo sola). ( justo esto es lo que NO hay que hacer.)

Cogía agua para refrescarme en los avituallamientos, y enjuagarme la boca. Tuve que caminar más de una vez. ” ¿ Pero qué te pasa? “, no paraba de preguntármelo. En otros momentos solo pensaba en aquellas deportistas que me motivan para sacar fuerzas , correr y disfrutar de aquello que estaba viviendo).

Ya no quedaba nada, y después de todo, estaba hecho, el Medio Ironman de Lanzarote con el Dios Eolo en todo su esplendor. Me diferon que era uno de los más duros de Europa. No sé si será cierto o no, para mí lo fue. No por el recorrido, sino por el esfuerzo mental.

Una vez entré en la pista de atletismo sabía que me quedaban apenas 350 metros, empecé a sonreir para mí misma. Me había costado mucho al final, pero estaba hecho. Nadé bien, disfruté d ela bici y finalmente corrí esos 21 kilómetros.

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Nada más atravesar el arco de meta comencé a llorar. Jose me estaba esperando para colocarme él la medalla, pero me tiré al suelo a llorar. Una mezcla difícil de explicar. Felicidad, rabia interna, alegría por que él estuviese allí esperándome… fueron un cúmulo de sensaciones que me mantuvieron en el suelo unos instantes.

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Ya estaba hecho. 6 horas 03. Natación: 33 minutos, Ciclismo 3 hs 25 min, Carrera  pie 1h 56 min.

Aunque éramos 702 inscritos, sólo 560 acabamos. En cualquier caso, todo el que se coloca en la línea de salida se merece mi más sincero respeto y enhorabuena. Ahora, a seguir disfrutando.

Ya contábamos que los timemos de esta prueba, no pueden compararse con otros triatlones, no sólo por el perfil de la prueba, sino por el condicionante del viento. En cualquier caso, no lo pongo de excusa, porque esperaba hacer mucho menos. No fue así. Me dio muchísimo coraje no haber sabido acallar a esa voz interior, y maldije la prueba durante un buen rato. Esta vez no me lo creí, y esa es la lección que he aprendido de todo esto:

Tienes que creer que puedes hacerlo como tú sabes hacerlo.

Pero chicos, no pasa anda. Ya en frío, y al día siguiente, ya estaba deseando repetir. No tenemos remedio imagino. ( Sólo os digo que ya estoy inscrita para el próximo 70.3 Cascais 2017 🙂 ).

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(Siempre es más fácil e infinitamente más bonito cuando está él animándome en cada entrenamiento, en cada carrera,en mis días malos.Gracias por esta maldita locura compartida)

Y aún hay más:-) Porque poder compartir estas pruebas con amigos y compañeros hace la experiencia muchísimo más bonita. Ver cómo mis amigos corrieron como lo hicieron, me inspira y me alegra de orgullo la verdad.

Enormes Judith Corachán ( quedó tercera, máxima inspiración), A Antonio ( @chiquitrainer) por tus ánimos durante la carrera, y sobre todo antes y después y  a tus compañeros de Personal Running …qué orgullo tenerte como compañero. A Raúl que nos llevó a comer a un sitio increíble y nos hizo muchas fotos; A María que debutó como una campeona y demostró que sí se puede disfrutar y dar lo mejor que uno tiene..enorme lección y enorme carrera hiciste. A Fernado Timón y Ángel sanz, enhorabuena y bienvenidos…

Por supuesto, a todos y cada uno de los voluntarios de esta prueba que nos cuidaron, ayudaron y animaron hasta el último momento.

Y por supuesto, a todos vosotros por vuestros mensajes de ánimo, apoyo y felicitaciones..son el combustible que me levanta cada día con el sueño de ser mejor que ayer y poder ayudaros a vosotros a serlo también.

Y con esto, espero haberos acercado un poquito más a cómo vivo el triatlón y sobre todo que, de cada situación siempre debemos sacar una bonita experiencia.

Si os apetece ver cómo fue, aquí os dejo el vídeo 🙂 Merece la pena. Pinchad en la foto y dadle a play 🙂

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